Efectos de las bajas temperaturas en los vehículos

Estadísticamente, enero suele ser el mes más gélido en nuestro país y en el 2015 no ha sido menos. Este año, además, las primeras nevadas más allá de las montañas han venido a confirmarlo. Para miles de conductores, sobre todo para aquellos a los que no les queda otra que aparcar en la calle, la pregunta es inmediata: ¿cómo afecta las bajas temperaturas al vehículo?

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Pues, lógicamente, el frío tiene su incidencia en su estado de conservación. Quizá no de un día para otro o de una semana a la siguiente, pero sí con el paso de los años. De entrada, neumáticos y piezas de goma, como sellos, burletes y molduras, pero también las correas y los manguitos del motor, o las de los limpiaparabrisas pierden elasticidad por debajo de 10ºC.

El frío también toca de lleno a la presión de los neumáticos, que desciende conforme lo hace la temperatura exterior: unos 0,07 bares (1 psi) por cada 5ºC de bajada.

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Tenga claro que el contenido del depósito limpiaparabrisas congela a 0ºC si es agua o a desde -5ºC si se trata de líquido específico, mezclado o no con agua. Desde 0ºC se forma además hielo en cristales y escobillas de limpiaparabrisas que, ojo, pueden terminar pegadas al cristal.

Bombines y cerraduras también pueden congelarse, mientras que el aceite de motor tipo 20W-xx se vuelve más viscoso a partir de -10ºC/-15ºC, perdiendo propiedades lubricantes. No así los clasificados como 10W o menos, que mantienen la viscosidad inalterada hasta -40ºC (el 0W-xx). Afortunadamente, el combustible no congela hasta -80ºC/-90ºC, como también pasa con el líquido de frenos.

Un aspecto a tener en cuenta es la batería, que cede capacidad para suministrar corriente alrededor de 0ºC. Es más, con el termómetro marcando -10ºC pierde la mitad de su potencia y dificulta el arranque. Si el circuito de refrigeración contiene agua o mucha proporción de ésta comenzará a congelar desde 0ºC, pero se mantendrá líquido hasta -35ºC/-40ºC si, como mucho, el refrigerante contiene la mitad de agua.

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Como apunte adicional, un automóvil aparcado en la calle muestra prácticamente la misma temperatura exterior en su habitáculo. De ahí que cuando se acceda a él se encuentre tan frío estos días, sobre todo si pasa toda una noche a la intemperie, lo que obliga a conectar la calefacción al máximo. Y lo mismo a activar la resistencia eléctrica de la luneta posterior y, si la lleva, del parabrisas, para desempañar esas lunas. Todo esto incrementa el consumo de combustible.

Fuente: ABC.

Departamento de Comunicación de Clicktaller

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